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31 dic. 2013

The end.

Y después de todo lo que ha pasado, el 2013 llega a su fin...
Enero empezó mal, fatal. Ya la primera noche del año me la pasé llorando, pero bueno, un par de madrugadas más tarde Mangel me empezó a seguir y parece que el año empezaba a mejorar.
En febrero empecé a olvidar cosas del pasado que, no deseaba olvidarlas del todo pero, entendedme, necesitaba pasar página.
En marzo le conocí, a finales de mes. Jamás había temblado tanto ante la idea de quedar con alguien.
En abril seguimos hablando, conociéndonos, haciéndonos felices.
En mayo vinieron demasiadas emociones de golpe, después de trece años, cumplí un sueño, y justo ese mismo día, pude ver a escasos metros a mis ídolos, mis 1D.
Los dos patitos de junio fueron mi felicidad, algo increíble estaba empezando.
En julio fue absolutamente todo bueno, paseaba con él y nos perdíamos por Madrid, y también, después de muchos años, volví a vivir las fiestas de mi pueblo. Y tan fiestas...
En agosto, en fin, volvieron amores del pasado y la cagué con los amores del presente. Pero no todo fue malo, este mes también encontré dos grandes apoyos.
En septiembre conocí mucha gente nueva y, volví a sentir cómo temblaban mis piernas cuando me sonreía.
En octubre la volví a cagar, dejándome llevar por el momento. Si es que soy un puto desastre...
En noviembre lloré, mucho. Sin duda, una de las cosas que más he hecho este año, ha sido llorar, y sobre todo este mes. Aunque también he de decir que me he reído mucho, muchísimo. Y mucha gente me ha hecho feliz.
Y en diciembre, bueno, ha sido un diciembre raro, en el que he hecho demasiadas locuras, pero es igual, no me arrepiento.

Yo que pensaba que al terminar en 13 sería un año horrible, y sin embargo, ha sido de los mejores de mi vida. Pero, es que, ya sabéis que, para mí, el 13 es bonito.

¡Feliz Navidad, pezqueñines! Espero que vuestro 2013 también haya merecido la pena, y si no, este 2014 mejorará.

"Sed buenos, pero no mucho".

18 dic. 2013

Prisa.

Todos tenemos prisa.

Sara tiene prisa porque llegue el viernes, y acabe las clases, y por unos días pueda dejar de ver a sus compañeros de clase, esos que no la dejan vivir tranquila, ni sonreír.
Carlos tiene prisa por terminar el trabajo, y llegar a casa, y cenar con su novia, o no cenar, simplemente tienes ganas de verla, de abrazarla, de besarla y de hacerle el amor tan salvajamente que acaben despertando a medio vecindario.
Rubén tiene prisa porque llegue por fin Nochevieja, que se pase pronto la cena con la familia, que es siempre la misma mierda, y poder irse de fiesta con sus amigos, y beber, beber mucho, y olvidarse de todo, aunque en verdad a quien quiere olvidar es a ella.
Gema tiene prisa porque se acaben las vacaciones, y eso que aún no han empezado, pero no tiene ganas de estar en casa, no tiene ganas de ver como su padre día trás día pega a su madre y ella sigue sin poder ser capaz de decir nada, no quiere ver como cuando venga la familia a cenar, todos fingirán que en casa las cosas van genial.

Todos tenemos prisa.

Yo tengo prisa, quiero que llegue ya la Navidad, quiero descansar, dar y recibir regalos, quiero ir a mi pueblo, otra vez, y ver a todos esos personajes que significan tanto para mí.
Tengo prisa porque llegue ya el verano, por estar de fiesta, llegar a casa a las tantas, no tener que madrugar, beber, bailar, volverme loca, ir a la piscina, reír, tomar el sol, viajar.
Hasta, incluso, tengo prisa por llorar, de tristeza o de felicidad, pero llorar, expresarme.
Tengo ganas de acabar bachillerato, y poder entrar en psicología, y estudiar lo que quiero, y conseguir ayudar a mucha gente...

Todos tenemos prisa por ser felices.

28 nov. 2013

Tú ya no estás.

Y que el frío empieza a calarme los huesos. Y me hace temblar. Y tú no estás. Ya no estás. Hace mucho que te fuiste. Ya no hay besos bonitos. Ya no hay abrazos que me calientan hasta el alma. Ya no hay un 'nosotros'. Y ya no habrá un futuro, quiero decir juntos. Porque la vida sigue. Sin ti. Aunque a duras penas. Y que sonrío, a veces. Sin ganas. Y me miro en el espejo. Y me lo noto. Que hace mucho que no soy yo misma. Que ya no sé explicarme. Y ya no estás tú para entenderme sin necesidad de explicación. Y, que yo que sé. Que la cago. Todo el tiempo. Con todo el mundo. Pero qué más da. Y me pongo música. Y me recuerda a ti. Y acabo llorando. Y tú ya no estás para secarme las lágrimas. Y menos mal que llegan días grises. Es una excusa perfecta. Y que sí. Que el tiempo nos cambia el ánimo. Pero no ese tiempo. No sé si me explico. Que ya ha pasado mucho tiempo y te sigo pensando. Pero tú ya no estás.

22 oct. 2013

Dejarse llevar.

Y allí estaban los siete amigos, en una noche de verano, sentados en algún parque de algún pueblo recóndito, a la luz de la Luna.
-Ven, Rebeca, te quiero enseñar algo.
Dice uno de los amigos, y todo sueltan una pequeña risa, pero tanto Rebeca como Dani se levantan y se alejan un poco del grupo.
-No sé por qué sigues utilizando la excusa de que me vas a enseñar algo, ya todos saben que hay algo entre nosotros.
-Bueno, déjame darle este toque de magia a la situación.
Rebeca le mira a los ojos por un instante, sonríe y desvía la mirada.
-No me puedo creer que después de todo el tiempo que hace que nos conocemos, te siga dando vergüenza mirarme a los ojos.
-Jo, ¿qué quieres? Ya sabes que soy muy tímida.
-Y tú ya sabes que me encanta que lo seas, pero que me encanta más aún cuando hago que esa timidez se esfume.
-En verdad nunca se va, pero intento disimularla mejor.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo haces para disimularla?
Le pregunta Dani rodeando la fina cintura de la chica con los brazos, y ella, inevitablemente, se sonroja.
-No sé, me dejo llevar por el momento.
-Bueno, en ese caso, te quiero enseñar algo, tú si quieres te puedes dejar llevar.
Y quitó una de las manos de su cintura para cogerle la cara, y la besó.

Él disfrutaba el momento, ella simplemente se dejaba llevar.

18 oct. 2013

Es domingo y hace frío.

Es domingo y hace frío, día perfecto para quedarse en casa viendo una película y comiendo palomitas, y sin embargo, eso es lo que menos le apetece hacer a Marta, así que se pone las botas y el abrigo, y sale a la calle, dando un portazo que hace que retumbe todo el pequeño edificio.
Pasea por las desconocidas calles de Madrid, sin prisa, apenas se ha peinado, y desde luego que no se ha maquillado, ya no tiene para quién peinarse, ni para quién maquillarse.
Llega al pequeño parque donde solía ir con él, y se sienta debajo de aquel pino en el que tan buenos momentos ha pasado, mientras recuerda una de sus bonitas conversaciones.

-¿Te das cuenta? No llevamos ni diez meses, y parece que nos conociéramos de toda la vida...
-Y todos los meses que nos quedan juntos...
-Siempre te lo he dicho, Marta, en cuanto te vi y me sonreiste... Es como si fueras lo que llevaba buscando toda mi vida.
-A mí no me pasó lo mismo, pero bueno, conseguiste enamorarme...
-Yo no soy para tanto como para enamorarte a primera vista, pero tú... Eres ese tipo de chica por el que te merecería la pena morir. No sé si me explico, pero daría la vida por ti, pequeña. Por verte feliz, sonriendo. Y es que, simplemente, conocerte, merece la pena, y besarte ya ni te cuento...
-Eres increíble, Carlos, ¿por qué no has aparecido antes?
-No lo sé, pequeña, he aparecido tarde, pero te juro que ya no me pienso ir.

"Pero te juro que ya no me pienso ir" sigue resonando en la cabeza de Marta. Ojalá hubiera sido verdad, o ojalá ella no hubiera creído semejante mentira.

16 oct. 2013

Curro.

Curro está en una habitación completamente blanca, y una fina sábana, también blanca, le cubre su ya débil cuerpo. No para de resonar el eco en toda la sala de la máquina que aún le mantiene con vida. En la silla que hay al lado de su cama, su mujer le mira, ha sido el hombre que más feliz la ha hecho, y, aún no siendo muy mayor, parece que su cuerpo deseara abandonar ya la vida. Se abre despacio, con cuidado, la puerta de la habitación, entran los tres hijos de Curro, la pequeña apenas puede mirar a los ojos a su padre sin derrumbarse, y es que aún es incapaz de encontrarle sentido a por qué él se tiene que ir, y por qué tan pronto.
El reloj de su único hijo varón suena, son las seis en punto de la tarde.
Un doctor entra precipitadamente en la habitación, y pide a los cuatro familiares que salgan de la sala, ya que se lo llevan a quirófano, ya no se puede hacer casi nada con el tumor; a pesar de haber intentado meses y meses vencerlo con quimioterapia, él quería seguir en ese cuerpo, ese cuerpo que ya no tenía fuerzas ni para expulsarlo, ni para seguir viviendo.
Sacan la camilla de la habitación, su mujer le agarra con fuerza la mano y le da un suave beso en los labios. Los hijos le dan un beso en la mejilla, Eva, la pequeña, es la última en dárselo, y antes de separarse, le susurra un suave "te quiero" al oído de su padre.
Curro, casi sin aliento, hace un amago por sonreír, lo que hace que una lágrima se resbale por el joven rostro de su hija. Y se lo llevan a quirófano.
El reloj de Luis suena otra vez a las siete, y justo unos segundos después de que suene a las ocho, el doctor sale del quirófano.
Curro lo ha intentado hasta el último momento, y ese "te quiero" de su pequeña le dio fuerzas, pero no las suficientes.

Hasta siempre, Curro.

7 oct. 2013

Trece.

No sé por qué la gente se queja tanto del número 13. No era ni martes ni viernes, pero un caluroso lunes 13 me cambió la vida.

Sí, ese día me cambió, sin más. Solo os diré que encontré, por casualidad, a una de las mejores personas que tengo ahora en mi vida y, ojalá, algún día encontréis alguien la mitad de increíble que él, que no es poco. Y, entonces, entenderéis de lo que hablo. Y sabréis lo que es sonreír con cualquier cosa que te diga, y experimentaréis esa inevitable felicidad al despertarte y ver un mensaje suyo -casi tan increíble como él- que lo escribió justo antes de dormirse. Y caes en que, posiblemente, se durmió pensando en ti. Y, disculpadme si alguien piensa lo contrario, pero esa es una de las mejores sensaciones del mundo -si no la mejor-.

Que dudo que exista algo que sé compare a los escalofríos que me provocaba con tan solo rozarme, o si existe algo que se compare al aceleramiento que sufría mi corazón cuando me sonreía o si, simplemente, existe algo que se le compare.

Que me miraba y era como si no quisiera nada más, como si todas mis necesidades estuvieran cubiertas, como si no hubiera nadie más en el mundo y, en ese mismo instante, se acercaba, me susurraba bebé al oído mientras me acariciaba la mejilla -y me hacía sentir verdaderamente como un bebé- y es que sus manos traviesas nunca se olvidan y, entonces, me besaba -disculpadme por ser tan cursi- pero creo que jamás existió paraíso mejor que sus labios. Y poco más.

Espero que algún día sepáis de lo que hablo cuando digo que el 13 es un número precioso.

30 ago. 2013

¿Que por qué?

Perdóname, cariño.
¿Que por qué? Por abandonar cuando apenas habíamos empezado la aventura. Pero, entiéndeme, no supe hacerlo bien, y toda acción tiene su reacción, y en este caso la reacción fue dejarlo pasar.
¿Que por qué? Digamos que lo prohibido se vuelve tentador, y en mi caso, la tentación fue tal, que no supe negarme a ella.
¿Que por qué? Porque, te quería, pero no tanto como debería, o tal vez no te quería, tal vez era un cariño especial, que debido a la soledad en la que llevaba tiempo sumergida, me hizo dar un mal paso, una decisión que quizás jamás debió de ser tomada.
¿Que por qué? Porque te hice daño, y yo me jodí, y aún así no me arrepentía. Te di una oportunidad, porque te miraba a los ojos y veía ese brillo con el que siempre quise que me miraran, pero nos engañaba, a tí y a mí misma. Y tal vez, hice esas locuras porque era lo que quería.
¿Que por qué? Porque sí, porque eso me dio la felicidad que yo quería y que tú, aunque lo intentaste, no supiste darme.

6 jul. 2013

Pongamos que hablo de un 22.

Cariño, sabes que escribir siempre se me dio mejor que hablar y decir las cosas a la cara, pero esta vez, parece que ninguna de las dos opciones se me da bien. Así que con gestos, e intentando no cagarla mucho, pruebo a explicarte lo mucho que te quiero.
Y, es que, las calles de Madrid, ya no serían lo mismo sin ti, sin esas conversaciones o esos silencios, sin esos besos, sin esos abrazos, sin esas risas.
Sí, nos han hecho daño a los dos, pero, ¿y qué? Nada es eterno, y estamos intentando sanar esas cicatrices que aun albergamos. Intentamos borrar los que un día nos hizo daño.
Hay cosas de mí que jamás llegarás a entender, y a mí me pasará lo mismo contigo, pero esa es la magia del amor, que a veces, las cosas intrigantes, atraen más.
Te mentiría si dijera que no pensé en huir mil veces antes de embargarnos por completo en esto, pero cuando te vi, ya sabes, todas esas cursilerías que a mí tanto me gustan, se me pasaron por la cabeza. Estábamos tan cerca de conseguirnos, y a la vez la podríamos cagar con cualquier cosa. Pero me demostraste que merecía la pena involucrarse, y, es que, dejarse querer, a veces, viene bien.
Así que supongo que... gracias. Gracias por todo. Gracias por rescatarme.

7 jun. 2013

Despedidas.

"Hay una verdad universal que todos debemos afrontar, queramos o no. Al final, todo se acaba. Por mucho que deseara que llegara este día, nunca me han gustado los finales.

El último día de verano, el último capítulo de un buen libro, separarte de unos buenos amigos, pero, los finales son inevitables. Llega el otoño, cierras el libro, dices adiós. Hoy es uno de esos días para mí, hoy nos despedimos de todo lo que nos era familiar, todo lo que nos resultaba cómodo. Pasamos página, pero sólo porque nos vamos, y eso duele.

Hay personas que son una parte tan importante de nosotros, que estarán ahí pase lo que pase. Ellos son nuestra tierra firme, nuestra estrella polar y esa voz de nuestro corazón que siempre nos acompañara. Siempre."

     -Castle.

30 may. 2013

Demasiadas preguntas.

Y, una vez que hemos llegado aquí, ¿qué hacemos?

¿Te quiero? ¿Me quieres? ¿Saldrían las cosas bien? ¿Saldrían mal? ¿Acabaríamos haciéndonos daño? ¿Acabaríamos casándonos? ¿Tendríamos hijos? ¿Y si un día nos enfadamos, nos echamos todo en cara y no queremos volver a vernos en la vida?

Es genial, me cuida, me hace feliz, me sube el ánimo cuando estoy mal, me comprende, siempre está ahí para escucharme y decirme cualquier tontería con la que me hace sentir la mejor persona del mundo, pero...

¿Y si te veo con otra y me rompo por dentro, vendrías a sacarme las sonrisas que me sacas ahora? ¿Y si te cansas de mí pronto? ¿Y si en verdad descubres que no soy tan especial como creías? ¿Y si me acabas odiando y me echas de tu vida? ¿Y si me enamoro como jamás lo he hecho pero tú no?

Podrían salir tantas cosas mal, que apenas puedo ver las buenas, o quizás no quiera verlas porque tengo miedo, mucho; pero...

¿Y si nos acabamos enamorando como nunca? ¿Y si descubrimos que de verdad estábamos hechos el uno para el otro? ¿Y si un día todo el mundo me conoce como "tu" novia? ¿Y si acabamos siendo la envidia de nuestros amigos? ¿Y si algún día se nos acaban saltando las lágrimas al contar cómo nos conocimos y lo felices que nos hicimos? ¿Y si algún día nos acabamos haciendo mil y una fotos y todas las guardo para verlas cuanto esté triste y sonreír?

Perdona por tantas dudas, pero, entiéndeme, ya me han jodido bastante por dentro, el dolor ya se ha quedado instalado en un rincón de mi corazón, y a veces le da por volver a aparecer y amargarme la existencia.

26 abr. 2013

Vivir.

Desaparecer, sin más, pasar de ser a no ser en un momento, cerrar los ojos y no volverlos a abrir. Querer salir de un pozo sin fondo, un pozo en el que cada día entra más agua y me cuesta más sacar la cabeza a flote para respirar. En verdad no es un pozo, es una marabunda de gente que no me deja respirar, que presiona, que me ahoga, que me lleva a actuar de una forma que yo nunca lo haría.
Suicidio.

Y lloro, lloro cada noche, en silencio, cuando nadie me ve ni me escucha, para no tener que dar explicaciones, para que nadie se de cuenta de que estoy sola, de que ya nadie me echa una mano. Y en ese momento de incertidumbre, te das cuenta de que querer, no siempre es poder. Que siempre va a haber alguien mejor que tú para pisotearte, y que en verdad no eres nada, y no le importas a nadie.
Suicidio.

Preferiría mil veces perderme, aparecer yo sola, en otro mundo... Siempre he soñado con ir a la Luna, estaría sola, y nadie me podría hacer daño, nadie se podría creer con el derecho de arrebatarme la felicidad, nadie estaría deseando a cada instante mi muerte. Pero la Luna está demasiado lejos, y aunque soñar es fácil, no se vive de sueños.
Suicidio.

Y mientras tengo que soportar a todos esos idiotas que se meten en mi vida, porque las suyas no son lo suficientemente divertidas...
Suicidio.

Hoy he estado pensando, aunque como todos dicen, eso no es mucho lo mío. Hoy he pensado en desaparecer, en pasar de ser a no ser, en cerrar los ojos y no volver a abrirlos jamás. Pero soy demasiado cobarde.
Suicidio.

Hoy, cuando me he parado verdaderamente a pensar, me he dado cuenta de que sí es lo mío, aunque en verdad, cualquier cosa puede ser la mía, pero sobre todo vivir.

10 abr. 2013

Debo ser la polla, porque estoy en boca de todas las putas.

Dan donde más duele, sabiendo el daño que hacen. Intentas creerte más fuerte que ellos, intentas apoyarte en los que te ayudan y te quieren pasa seguir adelante, pero hay un momento que, simplemente, no puedes.

Tus fuerzas han llegado hasta donde jamás pensarías que lo harían, has tenido que escuchar todas las críticas que te hacían. Ya sé que es para que se piensen que son superiores, ¿pero sabes lo peor? Que empiezo a creer que verdaderamente lo son, verdaderamente no tengo nada que hacer contra ellos.

Y me miro al espejo, y sonrío secándome las lágrimas, pero siguen cayendo, me han hecho añicos en el interior, y volver a pegar todos los trozos en su sitio lleva su tiempo.

Me he rendido, pero no del todo, simplemente lo hago por un tiempo, para coger fuerzas y volver con el autoestima suficiente para pisotearles a todos y hacerles saber que nadie es mejor que nadie. Que todos somos humanos y cometemos errores. Pero, en fin, si tanto les importa mi vida, les daré razones para que lo siga haciendo, tanto que me dará igual si me odian o me quieren, porque los que son de verdad, siempre han estado y estarán ahí. Y si hoy sonrío, es gracias a ellos.

23 mar. 2013

No soy suficiente.

Hoy me apetece escribir, pero no sé ni qué contar, las palabras salen atropelladas y me cuesta plasmar lo que siento. Últimamente no soy yo, no sé qué me pasa, pero todo me vuelve triste, la felicidad me parece tan efímera que ni la noto.

Por momentos todo deja de tener sentido, es como si ya nada me saliera bien, como si no perteneciera a ningún lugar, como si no dejara de cagarla, como si siempre andara sola, perdida en mis pensamientos, como si te echara de menos, sin saber muy bien a quién me refiero con ese "te". Como si simplemente tuviera la necesidad de depositar mis palabras en alguien, alguien inexistente, alguien que nunca ha estado ni estará.

Me da la sensación que no soy suficiente para nada ni para nadie, parece que la sociedad me haya hundido más, y nunca tocara fondo, solo sigo bajando, y al parecer, jamás volveré a ver la superficie. En fin, son solo chorradas de una mente delirante que ya no sabe ni qué hacer para llamar la atención, para que aparezca alguien que me diga que me apoya, y que cuente con él, que siempre me querrá.

Hoy me apetecía escribir, pero no sabía que ni qué contar.

7 mar. 2013

Todo y a la vez nada.

Es todo y a la vez no es nada. Es como si tuviera la necesidad de tener a alguien a mi lado que me diga que todo va a salir bien, que no me preocupe, que él estará siempre ahí.

Y a la vez es como si estuviera tan jodidamente saturada que necesito desaparecer, salir de la monotonía y hacer algo nuevo, algo que me despeje, algo que me devuelva las ganas de sonreír.

Parece como si todo esto me viniera grande, como si necesitara desahogarme, y en verdad lo necesito, necesito llorar, soltar todo lo que llevo dentro y quedarme tranquila. Decir lo que pienso, sin importarme las críticas, es como si necesitara romper algo.

Esta sensación es horrorosa, es como sentirte vacía, sola, como si nadie te necesitara, como si solo estuvieran atentos a tus actos para acribillarte diciendo que haces todo mal, como si sólo tuvieras ganas de llorar, o de pegar a alguien o gritar, gritar hasta que se te desgarre la garganta.

Y fíjate, sigo aquí, aunque esté sintiéndome la peor persona del mundo, porque aunque sean pocas, hay personas que me han demostrado que les importo.

2 mar. 2013

Sociedad de mierda.

Olvídalos, a todos. Olvida la sociedad. Ellos solo te machacarán, criticarán tus defectos, pero solo para sentirse bien con ellos mismo, para ocultar sus propios defectos. Esas personas, cuyas vidas carecen de sentido, harán lo que sea por dejar por los suelos a los demás y quedar ellos por encima.

Se creerán con el derecho de ser superiores por el simple hecho ¿de qué? De tener dinero, de comprarse todo lo que quieren, ¿y qué?

Entonces, pensarás que verdaderamente eres como ellos te definen, son más, y pueden contigo. Aprovecharán cualquier mínima cosa para reprochártelo, para que te sientas inferior, para que incluso llegues a desear tu muerte. Para que te sientas tan jodidamente mal y sola que quieras desaparecer, pensando que nadie lo notaría.

Pero, escúchame, no debes dejar que nadie te pisotee, nadie es mejor que nadie, todos tenemos nuestros defectos.

Así que, si alguna vez has pensado en desaparecer por culpa de los demás, déjame decirte que me tienes aquí, para lo que sea, aunque aún no nos conozcamos. Eres igual al resto de mortales y eso te hace perfecto a tu manera.

23 feb. 2013

Llamada perdida.

Ayer te llamé, pero no lo cogiste. En parte me alegré, si hubieras contestado, no habría sabido qué decirte. Estuve toda la noche con el móvil en la mano, esperando que hubieras visto mi llamada perdida y me llamaras de vuelta. Pero creo que en tu vida soy eso, una llamada perdida que no merece la pena.

Fuimos felices, mucho. Nos complementábamos, tú me hacías feliz y yo a ti, o eso creo. Pero ya ha pasado demasiado tiempo, y nada es para siempre, o eso dicen. Habría estado bien estar toda la vida juntos, pero se nos hizo imposible. Sólo nos venían baches, ninguna cuesta abajo para coger carrerilla, así que decidimos abandonarnos, cada uno sería, o al menos intentaría ser, feliz por su cuenta.

Tú lo conseguiste, la encontraste a ella, más hecha a tu medida, y en ese momento, me di cuenta de lo que realmente pasó, fuiste tú el que me dejaste abandonada a mi, yo quería seguir con toda esa locura. Quería seguir viéndote todos los días, besándote siempre que quisiera, pasando juntos todas las noches posibles, pero tú no me dejaste, quisiste que fuera una simple llamada perdida en un día de invierno cualquiera.

Lo intenté, juro que intenté sacarte de mi cabeza, pero no podía, así que probé a borrar tu huella de mi pasado. Quemé todas las fotos que tenía tuyas y borré todas las que tenía en el móvil. Corté toda la comunicación posible contigo, parecía que iba avanzando, pero un día te vi paseando con ella por la calle de la mano y se me volvió a caer el alma al suelo. Como era de esperar, tú ni me miraste, así que reprimí las lágrimas e intenté aparentar cierta felicidad.

Cuando llegué a casa no me lo pensé dos veces, hice las maletas, guardé todas mis cosas y me propuse irme, lejos, y aquí me tienes, en mi nueva casa, después de dos años. Feliz, completamente feliz. Con gente que de verdad me quiere y me aprecia.

Hoy, estando de fiesta, he mirado mi móvil, pero lo he vuelto a guardar enseguida, era una simple llamada perdida.

4 feb. 2013

Chicas sin suerte.

Las chicas sin suerte nunca somos amadas. Y como no somos amadas, las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen. Para las chicas sin suerte, ser amadas es un trabajo, un esfuerzo.

"Tú no lo entiendes, porque tú tienes suerte. Vas caminado por la vida y los tíos caen como tontos, pero yo no tengo esa suerte, ¿sabes? A mi no me miran, no enloquecen por mí. Entonces, yo tengo que luchar, porque así son las cosas para las chicas sin suerte".

"Hay chicas que son amadas con solo existir, otras tenemos que remar y remar para que nos miren un poco. Yo ya me cansé, me cansé de remar para que me mires".

*Aclaración, este texto no es mío es de la serie argentina 'Casi Ángeles', pero me siento muy identificada*.

30 ene. 2013

28 de Octubre de 2011.

Una vez vi en una película, que si cuando una persona se iba, le escribías una carta y la quemabas, el dolor era menos intenso. Por ahora, solo lo escribiré, pero tal vez un día lo pase a papel, intentando que esa espinita que sigo teniendo clavada, sea menos dolorosa.
No sé por dónde empezar, porque apenas sé cuando empezó. Perdonad si no entendías mis palabras en esta entrada, pero tengo demasiadas cosas que decir y mi mente no puede acapararlas todas.
Bueno, en realidad, tengo muchas espinitas clavadas, pero dolo contaré unas pocas.
La primera es por mi abuelo materno, Florencio. Cada vez que lo pienso se me forma un nudo en la garganta, porque, aunque me hubiera encantado, nunca llegué a conocerle. Jamás se me olvidarán todas las frases que me decían mi madre y mi abuela, que si nos hubiéramos llevado genial porque teníamos un carácter parecido, que siempre había querido tener una nieta, pero que no estuvo a tiempo para conocerme, o la frase más repetida por mi abuela cada vez que me ponía alguno de los tacones de mi madre "Ay, si te viera tu abuelo desfilando, lo que se reiría contigo".
Cuando lo asumí, se me hizo muy duro, al parecer era una gran persona y querida por todos, algún día espero ser la mitad de buena que fue él...
Otra gran espina que tengo clavada y la que me ha impulsado a escribir esto, fue ella, sí, mi abuela materna, Felicitas. A ella gracias a Dios si que la llegué a conocer, y ha sido de lo mejor que me ha pasado en la vida. Por eso me arrepiento, porque nunca supe estar a su altura.
De pequeña pasaba los veranos con ella en el pueblo, todas las mañanas dábamos un paseo y comprábamos el pan. Y al llegar a casa, siempre, siempre hacía de comer lo que yo quería. Creo que esa mujer me enseñó más cosas de las que pienso. Siempre tenía palabras amables para mi, siempre me daba y me compraba lo que quería, sin reproches. Y siempre saltaba en mi defensa ante mi hermano, aunque, como ella decía, era una 'joía por culo'.
Jamás se me olvidarán esas tardes comiéndonos una bolsa entera de cacahuetes entre las dos en la puerta de casa o nuestra "colonia" aquel día que dormimos la siesta.
A medida que crecía un poco más, esa bella mujer empezaba a envejecer un poco más y ya no podía hacerse tanto cargo de mi, por lo que solo iba en verano un mes cuando iban mis padres. Aunque durante todo el año hablabamos por teléfono. Bueno, eso no es del todo cierto, muchas veces les decía a mis padres que te dijeran que no estabas para no hablar porque me resultabas un poco pesada, cosa de la que ahora me arrepiento con toda mi alma.
Los años siguieron pasando factura, y sumado al derrame cerebral de mi tío, lo que suponía que ya no te podía cuidar, te tuvimos que traer a mi Madrid bella y tan odiada por ti. Por aquella época ya apenas podías mantenerte por ti sola. Así que teníamos que estarte controlando las 24 horas del día. Resultaba agotador, y he de decir que a veces pagaba mis frustraciones contigo, pero no de mala gana, no me malinterpretéis. Eran simples bromas que ahora no les veo tanta gracia.
Lo peor vino con tu enfermedad, ella verdaderamente era bipolar, no como estos gilipollas modernos. Y no sabéis lo dura que llegaba a ser esta enfermedad. Llegaba a tener arrebatos de ira conmigo y me arañaba o me pellizcaba, al principio no entendía que te hacía yo para que me hicieras daño, pero verdaderamente no eras tú, era tu otro yo, así que no te lo tuve en cuenta.
En poco tiempo pasaste de andar con el andador a tener que moverte siempre por la casa con silla de ruedas. Y finalmente, quedarte en cama. No soportaba verte sufrir de esa manera, y más cuando la neumonía se adueñó de tu cuerpo, haciendo que tuvieras que ingresar en el hospital de Santa Cristina en agosto de 2011. Yo, odiosamente, no iba mucho a verte, mamá si que se pasaba allí las tardes enteras. Pero los días que iba, me encantaba quedarme observando a aquella anciana consumida ya por el tiempo, pero que seguía luchando por vivir. Las primeras semanas seguías siendo consciente de todo e incluso te reías. Pero a medida que pasaban los meses, tu estancia allí se te hacía más dura.
Conseguiste superar la neumonía, después de largas semanas. Aunque tenías que seguir ingresada ya que la enfermedad te había debilitado bastante. Seguía visitando, poco, y, ya no eras tú, parecía que te habías dejado vencer, aunque según me decía mi madre, ibas mejorando.
El sábado 22 de octubre, te cambiaron de hospital y te llevaron a un hospital, el de Guadarrama, que estaba un poco más lejos. El domingo 23 papá, mamá y mi hermano fueron a verte, pero yo no quise, aunque hacía más de una semana que no te veía. Les dije que iría el día 29, que era el sábado siguiente.
La semana transcurría normal, e incluso mamá cogía el coche todas las tardes e iba a verte. Se acercaba el fin de semana, era Halloween, aunque el sábado te lo tenía reservado a ti.
El viernes salí de clase, tenía que ir rápido a casa a comer y volver a teatro, pero cuando llegué a casa, en la puerta de papá, que es el portero había una nota. Una nota que hizo que se me partiera el corazón, una nota con doble ración de realidad, una nota que me costó demasiado asimilar. Era la nota. Según me contó mamá, habías vuelto a coger otra neumonía, y esta vez, debido a tu debilidad, no pudiste vencerla.
Nos dejaste la mañana del 28 de octubre de 2011. Pero creeme, aunque físicamente nos hayas dejado, jamás saldrás de mi corazón.
Te ha querido, te quiere y te querrá, tu única nieta.

20 ene. 2013

Mara. Villoso.

Genial. Ya no sé ni que pensar. Me pasé meses y meses detrás de ti, incluso llegué a pensar que te había conseguido olvidar, ¿y qué pasa?
Me cuentan cualquier cosa sobre ti y me afecta. Aunque sé que no debería.
Me hiciste daño, mucho. Consciente e inconscientemente.
Me hiciste creer que de cerdad te importaba, que de verdad sentías algo. ¿Para qué? Si total luego dejaste que hiciera el ridículo.
Ese "no, gracias" que, jodidamente hoy, vuelve a resonar en mi cabeza.
Nunca creí en el amor, siempre intentaba buscar al famoso príncipe azul, y cuando me di cuenta de que eso solo existía en las películas de Disney, renegué del amor.
Entonces llegaste tú, no sé, tal vez no estamos hechos el uno para el otro, tal vez debería aceptar de una puta vez que nunca estuve ni estaré en tu vida, tal vez siga siendo esa estúpida niñata que se enamoró del gilipollas de turno o tal vez haga tanto que no escucho tu voz, que su falta se resiente en lo más profundo de mi corazón.
Te sigo echando de menos.
Mejórate.
Jodidamente tuya (para siempre).