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31 mar. 2015

Tú eliges.

He estado tantas veces a punto de gritarte que me quieras. ¿Qué digo? "Quiero que me quieras", "por favor quiéreme". El amor no es algo que tenga que mendigarse, el amor es mucho más que todo eso.
Y yo te he elegido a ti, te quiero a ti, aunque tú seas indeciso y nunca sepas qué elegir. Y aunque quiera que sólo me quieras a mí, no te puedo obligar a que me elijas, no puedo imponerte que me quieras si no quieres hacerlo. Yo quiero hacerte feliz, recordarte cada día que te quiero, verte cada segundo de mi vida, quiero que te vayas a dormir con una sonrisa y pensando que en todos los buenos momentos he estado contigo.
Nunca he hablado más en serio, pero necesito que tú también te lo tomes en serio, quiero ir de tu mano por las calles, pararnos cada cinco segundos a besarnos, despertar a cualquier vecino con nuestras carcajadas, que nos odien por ser felices, ser la envidia de todo el mundo. Querernos, mucho o poco, pero querernos bien.
Pero sólo si tú quieres, no quiero obligarte a ser infeliz, no quiero atarte a mí sabiendo el futuro tan incierto que nos podría esperar. Yo te prometo darlo todo, estar ahí en las buenas, porque sólo habrá buenos momentos, y no hará falta escondernos, porque brotará el amor a borbotones; así que quiéreme porque me haces falta y necesito que lo intentes, pero en fin, quiéreme si quieres y si es de verdad, si no déjame encontrar a alguien mejor y ser feliz.