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22 oct. 2013

Dejarse llevar.

Y allí estaban los siete amigos, en una noche de verano, sentados en algún parque de algún pueblo recóndito, a la luz de la Luna.
-Ven, Rebeca, te quiero enseñar algo.
Dice uno de los amigos, y todo sueltan una pequeña risa, pero tanto Rebeca como Dani se levantan y se alejan un poco del grupo.
-No sé por qué sigues utilizando la excusa de que me vas a enseñar algo, ya todos saben que hay algo entre nosotros.
-Bueno, déjame darle este toque de magia a la situación.
Rebeca le mira a los ojos por un instante, sonríe y desvía la mirada.
-No me puedo creer que después de todo el tiempo que hace que nos conocemos, te siga dando vergüenza mirarme a los ojos.
-Jo, ¿qué quieres? Ya sabes que soy muy tímida.
-Y tú ya sabes que me encanta que lo seas, pero que me encanta más aún cuando hago que esa timidez se esfume.
-En verdad nunca se va, pero intento disimularla mejor.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo haces para disimularla?
Le pregunta Dani rodeando la fina cintura de la chica con los brazos, y ella, inevitablemente, se sonroja.
-No sé, me dejo llevar por el momento.
-Bueno, en ese caso, te quiero enseñar algo, tú si quieres te puedes dejar llevar.
Y quitó una de las manos de su cintura para cogerle la cara, y la besó.

Él disfrutaba el momento, ella simplemente se dejaba llevar.

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