Seguidores

25 abr. 2012

Destino~

Tengo miedo de que nunca haya nadie al otro lado de la cama. Que algún día me levante y no consiga sentir nada por nadie, solo porque no me atrevo a decir que sí. Tengo miedo de que las cosas se queden tal y como están; me gustan los cambios, me encantan las sorpresas y las cosas impredecibles, quizá por eso me fije en él. Tengo miedo de que nunca pueda sacarlo de mi mente. Tengo miedo de pensar que algo puede llegar a ser perfecto, porque cuando vuelva a la realidad, cuando pise este frío y duro suelo, todo va a dolerme más. No me avergüenza decir lo que siento, lo necesito, esta es la única forma que tengo de desahogarme y sinceramente, me encanta. Por eso digo que tengo miedo; no quiero dejar de ser la que soy, ni de hacer lo que hago y no quiero que nadie me aparte de mi mundo, quiero seguir viendo las cosas como las veo, quiero acostarme con ganas de escribir todas las noches, y quiero seguir pensando que todo tiene solución, que las cosas cambian tan rápido como yo quiero que lo hagan y quiero seguir pensando que esto está bien, que mi vida no es tan mala, en que aún no te he perdido y que merece la pena seguir luchando por algo que me encanta.

17 abr. 2012

Gris oscuro.

¿Lo has visto? ¿Qué ha pasado? Si fuéramos más podríamos hacer algo, pero soy yo sola contra todo el mundo. Y contra eso, no puedo hacer nada, todo se desmorona. Ya solo lloro y estoy triste, no sonrío, no me gusta, ¿para qué? Todo se ve de un gris oscuro que acojona, todos los días, ya no hay sol, solo nubes que hacen que cada día me hunda más en lo mismo, en la historia de siempre, mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad, ya no distingo el día de la noche, ya ninguna luz me ilumina, ya no está él para decirme lo mucho que le gusta mi sonrisa, verme sonreír... ya no pasa nada.

4 abr. 2012

Hasta siempre, abuela.

El primer sentimiento. Ninguno. Un escalofrío recorrió mi cuerpo en menos de una milésima de segundo. Por un instante era incapaz de pensar. Unos minutos más tarde la primera lágrima. Me empezaba a dar cuenta de lo que eso suponía. No te volvería a ver, ni podría hablar más contigo, ni me darías los consejos que me dabas, ni me contarías todo lo que te sucedía o nuestras anécdotas cuando pasábamos los veranos juntas. Nada. Absolutamente nada. Nunca leerás esto, ya no tengo esa esperanza que tenía, pero nunca te llegué a decir lo que me supusiste. Me ayudaste en los peores momentos, me apoyaste, y me hiciste saber que no estaba sola. Jamás dejaré de repetir la maravillosa persona que has sido, eres y serás. Graciosa, guapa, inteligente y alocada. Pero así es como has sido, seguirás siéndolo en mi corazón. Y el ser así es lo que te hace única. Descansa en paz, abuela.