Seguidores

18 oct. 2013

Es domingo y hace frío.

Es domingo y hace frío, día perfecto para quedarse en casa viendo una película y comiendo palomitas, y sin embargo, eso es lo que menos le apetece hacer a Marta, así que se pone las botas y el abrigo, y sale a la calle, dando un portazo que hace que retumbe todo el pequeño edificio.
Pasea por las desconocidas calles de Madrid, sin prisa, apenas se ha peinado, y desde luego que no se ha maquillado, ya no tiene para quién peinarse, ni para quién maquillarse.
Llega al pequeño parque donde solía ir con él, y se sienta debajo de aquel pino en el que tan buenos momentos ha pasado, mientras recuerda una de sus bonitas conversaciones.

-¿Te das cuenta? No llevamos ni diez meses, y parece que nos conociéramos de toda la vida...
-Y todos los meses que nos quedan juntos...
-Siempre te lo he dicho, Marta, en cuanto te vi y me sonreiste... Es como si fueras lo que llevaba buscando toda mi vida.
-A mí no me pasó lo mismo, pero bueno, conseguiste enamorarme...
-Yo no soy para tanto como para enamorarte a primera vista, pero tú... Eres ese tipo de chica por el que te merecería la pena morir. No sé si me explico, pero daría la vida por ti, pequeña. Por verte feliz, sonriendo. Y es que, simplemente, conocerte, merece la pena, y besarte ya ni te cuento...
-Eres increíble, Carlos, ¿por qué no has aparecido antes?
-No lo sé, pequeña, he aparecido tarde, pero te juro que ya no me pienso ir.

"Pero te juro que ya no me pienso ir" sigue resonando en la cabeza de Marta. Ojalá hubiera sido verdad, o ojalá ella no hubiera creído semejante mentira.

No hay comentarios:

Publicar un comentario