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26 abr. 2013

Vivir.

Desaparecer, sin más, pasar de ser a no ser en un momento, cerrar los ojos y no volverlos a abrir. Querer salir de un pozo sin fondo, un pozo en el que cada día entra más agua y me cuesta más sacar la cabeza a flote para respirar. En verdad no es un pozo, es una marabunda de gente que no me deja respirar, que presiona, que me ahoga, que me lleva a actuar de una forma que yo nunca lo haría.
Suicidio.

Y lloro, lloro cada noche, en silencio, cuando nadie me ve ni me escucha, para no tener que dar explicaciones, para que nadie se de cuenta de que estoy sola, de que ya nadie me echa una mano. Y en ese momento de incertidumbre, te das cuenta de que querer, no siempre es poder. Que siempre va a haber alguien mejor que tú para pisotearte, y que en verdad no eres nada, y no le importas a nadie.
Suicidio.

Preferiría mil veces perderme, aparecer yo sola, en otro mundo... Siempre he soñado con ir a la Luna, estaría sola, y nadie me podría hacer daño, nadie se podría creer con el derecho de arrebatarme la felicidad, nadie estaría deseando a cada instante mi muerte. Pero la Luna está demasiado lejos, y aunque soñar es fácil, no se vive de sueños.
Suicidio.

Y mientras tengo que soportar a todos esos idiotas que se meten en mi vida, porque las suyas no son lo suficientemente divertidas...
Suicidio.

Hoy he estado pensando, aunque como todos dicen, eso no es mucho lo mío. Hoy he pensado en desaparecer, en pasar de ser a no ser, en cerrar los ojos y no volver a abrirlos jamás. Pero soy demasiado cobarde.
Suicidio.

Hoy, cuando me he parado verdaderamente a pensar, me he dado cuenta de que sí es lo mío, aunque en verdad, cualquier cosa puede ser la mía, pero sobre todo vivir.

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