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31 dic. 2013

The end.

Y después de todo lo que ha pasado, el 2013 llega a su fin...
Enero empezó mal, fatal. Ya la primera noche del año me la pasé llorando, pero bueno, un par de madrugadas más tarde Mangel me empezó a seguir y parece que el año empezaba a mejorar.
En febrero empecé a olvidar cosas del pasado que, no deseaba olvidarlas del todo pero, entendedme, necesitaba pasar página.
En marzo le conocí, a finales de mes. Jamás había temblado tanto ante la idea de quedar con alguien.
En abril seguimos hablando, conociéndonos, haciéndonos felices.
En mayo vinieron demasiadas emociones de golpe, después de trece años, cumplí un sueño, y justo ese mismo día, pude ver a escasos metros a mis ídolos, mis 1D.
Los dos patitos de junio fueron mi felicidad, algo increíble estaba empezando.
En julio fue absolutamente todo bueno, paseaba con él y nos perdíamos por Madrid, y también, después de muchos años, volví a vivir las fiestas de mi pueblo. Y tan fiestas...
En agosto, en fin, volvieron amores del pasado y la cagué con los amores del presente. Pero no todo fue malo, este mes también encontré dos grandes apoyos.
En septiembre conocí mucha gente nueva y, volví a sentir cómo temblaban mis piernas cuando me sonreía.
En octubre la volví a cagar, dejándome llevar por el momento. Si es que soy un puto desastre...
En noviembre lloré, mucho. Sin duda, una de las cosas que más he hecho este año, ha sido llorar, y sobre todo este mes. Aunque también he de decir que me he reído mucho, muchísimo. Y mucha gente me ha hecho feliz.
Y en diciembre, bueno, ha sido un diciembre raro, en el que he hecho demasiadas locuras, pero es igual, no me arrepiento.

Yo que pensaba que al terminar en 13 sería un año horrible, y sin embargo, ha sido de los mejores de mi vida. Pero, es que, ya sabéis que, para mí, el 13 es bonito.

¡Feliz Navidad, pezqueñines! Espero que vuestro 2013 también haya merecido la pena, y si no, este 2014 mejorará.

"Sed buenos, pero no mucho".

18 dic. 2013

Prisa.

Todos tenemos prisa.

Sara tiene prisa porque llegue el viernes, y acabe las clases, y por unos días pueda dejar de ver a sus compañeros de clase, esos que no la dejan vivir tranquila, ni sonreír.
Carlos tiene prisa por terminar el trabajo, y llegar a casa, y cenar con su novia, o no cenar, simplemente tienes ganas de verla, de abrazarla, de besarla y de hacerle el amor tan salvajamente que acaben despertando a medio vecindario.
Rubén tiene prisa porque llegue por fin Nochevieja, que se pase pronto la cena con la familia, que es siempre la misma mierda, y poder irse de fiesta con sus amigos, y beber, beber mucho, y olvidarse de todo, aunque en verdad a quien quiere olvidar es a ella.
Gema tiene prisa porque se acaben las vacaciones, y eso que aún no han empezado, pero no tiene ganas de estar en casa, no tiene ganas de ver como su padre día trás día pega a su madre y ella sigue sin poder ser capaz de decir nada, no quiere ver como cuando venga la familia a cenar, todos fingirán que en casa las cosas van genial.

Todos tenemos prisa.

Yo tengo prisa, quiero que llegue ya la Navidad, quiero descansar, dar y recibir regalos, quiero ir a mi pueblo, otra vez, y ver a todos esos personajes que significan tanto para mí.
Tengo prisa porque llegue ya el verano, por estar de fiesta, llegar a casa a las tantas, no tener que madrugar, beber, bailar, volverme loca, ir a la piscina, reír, tomar el sol, viajar.
Hasta, incluso, tengo prisa por llorar, de tristeza o de felicidad, pero llorar, expresarme.
Tengo ganas de acabar bachillerato, y poder entrar en psicología, y estudiar lo que quiero, y conseguir ayudar a mucha gente...

Todos tenemos prisa por ser felices.