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19 dic. 2015

Carta para él.

Gracias a ti que me has marcado tanto, que tienes un hueco enorme en mi vida que nunca nadie podría reemplazar. Por haberme conocido tan a fondo y haber seguido ahí, por todo lo que somos juntos sin haber sido nada, todo lo que supones para mí. A uno de mis pilares fundamentales, que ha contado conmigo la primera tanto en sus alegría como en sus tristezas. Por haber iluminado mi vida, por ser esa luz constante, por llenarme con cada abrazo, por saber todo el uno del otro sin necesidad de preguntas, por seguir creciendo juntos aunque estemos distantes. Por los perdones necesitados y por los "te quiero" inesperados.

Gracias por haber aparecido y no haberte marchado, por soportar todas mis tormentas, por seguir cerca, por dejarme tenerte, por hacer que cualquier día acabe siendo el mejor. Por las ganas de llorar que me entran al escucharte triste, por la fuerza que me das para poder con todo. Por volver siempre a nuestros principios, llorar en las despedidas y reírnos con los recuerdos. Recuérdame todo lo que llevamos y toda la vida que tenemos por delante, juntos, siempre juntos. Por liberarme de las penas y esperarme siempre.

Gracias por haberte mantenido siempre en pie a mi lado, por ser mi confidente, por demostrarme que es la amistad y el verdadero amor, por dejarme seguir a pesar de todo, por las llamadas que salvan a cualquier hora y las caricias que me calman. Por entenderme cuando ni yo pueda, por los sentimientos, por las palabras bonitas, por las verdades no tan bonitas que duelen pero sanan.

Te pido perdón por las ausencias constantes, por la distancia, por la escasez de tiempo, por los pocos abrazos, por todas las caricias que te debo, por todas las horas que me gustaría pasarme a tu lado, por los errores, por las mentiras y las tristezas que hemos pasado, por no poder, por poder y no querer, por todo el daño que te he causado, por lo egoísta que soy al pedirte que no me abandones.


Las sorpresas siempre son mejores y, sin duda, tú has sido mi mejor sorpresa.

28 nov. 2015

Renovación.

La Real Academia Española define vértigo como "Turbación del juicio, repentina y pasajera", así que me voy a quedar con esa idea. Parece que nos quieren infundir el miedo, nos hacen creer que no podemos llegar a ser quienes queremos ser porque eso da vértigo, porque se sale de los moldes, porque no está bien visto. Lo único que consiguen con todo esto no es sólo que no sepamos quiénes somos, sino que no sepamos tampoco quiénes queremos ser. Y yo, sinceramente, no tengo ni idea de quién soy, pero tengo muy claro quién quiero llegar a ser.
Sartre dijo una vez "no soy lo que soy, y soy lo que no soy" y es con eso con lo que nos tenemos que quedar, tenemos que ser inconformistas, no dejar nunca de intentar alcanzar nuestras metas cueste lo que cueste. Aprender que la vida en compañía es mucho mejor, pero que hacer las cosas solo de vez en cuando también es bonito. Darnos una oportunidad a nosotros mismos, descubrirnos, saber quiénes somos, ser capaces de aprender a pedir perdón y a pedir ayuda siempre que sea necesario, a tener cerca a gente que nos eche una mano para seguir subiendo y de quien tirar cuando se quede atrás.
En cuanto a mí, sé que tengo que aprender a querer bien, y saber que a la primera persona a la que le tengo que decir "te quiero" y que sepa que es verdad, es a mí misma. Tengo que aprender a quererme para poder querer a los demás y para que los demás me puedan querer. Tengo que dejar de hacer daño a las personas que realmente me importan y a las que de verdad me quieren. Por eso he perdido todos los trenes que han pasado, porque no sabía lo que hacía, no era consciente de que en algún momento ese tren iba a arrancar y alejarse de la estación, y así me siento ahora, como una estación vacía. No me he querido lo suficiente para dejar que otra persona pudiera quererme.
Pero no quiero ser una egoísta, no quiero sólo buscar mi bien, quiero que consiguiendo el bien de los que tengo cerca, logre también el mío, ser capaz de ver esa parte buena que todos tenemos e intentar que salga a flote el máximo tiempo posible y darse cuenta de que no tener una pareja de baile, no significa que te tengas que quedar sentado en una esquina sin poder bailar.
Pues bien, atendiendo a lo que dice la RAE, me quedo con que ese vértigo que todos creemos sentir de vez en cuando ante algún gran cambio que se nos avecina, es solamente algo pasajero. Así que, aun sin tener idea de quién soy, tengo muy claro que, aunque nunca haya sido lo mío, lo que quiero llegar a ser es feliz.

8 jul. 2015

Melancolía.

Cuántas veces han resonado en mi cabeza tus últimas palabras. Todavía me acuerdo de esa última mirada que me demostró lo poco que había significado para ti y de la rabia con la que tuve que contener mis lágrimas, de tu media sonrisa irónica y de mis ganas de echar a correr y huir. Ojalá preterir me resultase tan fácil como a ti.
Cómo no me di cuenta antes de que todo en lo que estuviéramos los dos implicados terminaría siendo una locura, he perdido tanto tiempo dándote todo, he malgastado tantas noches llorando pensando que esto podría llegar lejos y lo más lejos que llegamos fue a la cama. Pero quédate tú con todas esas noches porque yo ya no las quiero, no necesito nada que me recuerde todo lo que pudo ser y no llegó a ser. No creía que seguir sin ti fuera a resultarme tan arduo.
Ya no me valen las promesas, no me sirven las sonrisas falsas, ya no me merece la pena creer en nosotros. La de veces que he soñado con un futuro juntos, cuando una vida me bastó para darme cuenta de que me encantaría recorrer el mundo de tu mano, pero ya no. Nuestras manos hace ya tiempo que se soltaron. Tranquilo, querido, no te guardo rencor, ojalá llegues a ser feliz de verdad sin tantas necedades. Te olvidé por necesidad.

6 may. 2015

Ya me puedo ir.

Necesitábamos estar al borde del abismo para darnos cuenta de que aún nos quedaba algo por lo que merecía la pena retroceder unos pasos. Y digamos que eso por lo que merecía la pena seguir respirando no eras tú, o sí lo eras pero no era lo que necesitaba. Así que que hay veces que necesitamos arriesgarnos a saltar del precipicio para comprobar si lo que queremos se encuentra allí abajo.
Y yo salté, salté tantas veces pensando que abajo estarías tú. Pero no, lo único que me llevaba era una hostia y como no sé aprender, volvía a subir corriendo por las escaleras a duras penas por los golpes hasta alcanzar el precipicio de nuevo pensando que esa vez sería la definitiva y que al caer estarías tú para sujetarme. Pero no estabas, nunca estuviste y sé que aunque me hubiera tirado mil veces más, tú nunca habrías estado.
Así que hace poco, cuando estaba cogiendo impulso para volver a saltar, decidí que ese abismo no merecía la pena y retrocedí, y bajé tranquilamente las escaleras y eran ya tantos los golpes que había recibido durante las caídas, que bajar andando agarrándome en el pasamanos me supo a gloria.
Supongo que algunos precipicios sí merecerán la pena ser saltados, pero con una vez os bastará para comprobarlo, no seáis tan idiotas de encariñarnos de los precipicios de los que nadie os salva. Parecen los más bonitos, pero son los más dolorosos.

31 mar. 2015

Tú eliges.

He estado tantas veces a punto de gritarte que me quieras. ¿Qué digo? "Quiero que me quieras", "por favor quiéreme". El amor no es algo que tenga que mendigarse, el amor es mucho más que todo eso.
Y yo te he elegido a ti, te quiero a ti, aunque tú seas indeciso y nunca sepas qué elegir. Y aunque quiera que sólo me quieras a mí, no te puedo obligar a que me elijas, no puedo imponerte que me quieras si no quieres hacerlo. Yo quiero hacerte feliz, recordarte cada día que te quiero, verte cada segundo de mi vida, quiero que te vayas a dormir con una sonrisa y pensando que en todos los buenos momentos he estado contigo.
Nunca he hablado más en serio, pero necesito que tú también te lo tomes en serio, quiero ir de tu mano por las calles, pararnos cada cinco segundos a besarnos, despertar a cualquier vecino con nuestras carcajadas, que nos odien por ser felices, ser la envidia de todo el mundo. Querernos, mucho o poco, pero querernos bien.
Pero sólo si tú quieres, no quiero obligarte a ser infeliz, no quiero atarte a mí sabiendo el futuro tan incierto que nos podría esperar. Yo te prometo darlo todo, estar ahí en las buenas, porque sólo habrá buenos momentos, y no hará falta escondernos, porque brotará el amor a borbotones; así que quiéreme porque me haces falta y necesito que lo intentes, pero en fin, quiéreme si quieres y si es de verdad, si no déjame encontrar a alguien mejor y ser feliz.

4 ene. 2015

Sinsentido.

Creo que jamás olvidaré tu sonrisa aquella noche de verano, y luego nos sonreímos mirándonos a los ojos y ya no recuerdo mucho más.

Me acuerdo de quitarnos la ropa con pasión y de nuestras manos sudadas, de tus sonrisas a destiempo y de mis te quiero desatinados. Me acuerdo de quitarme los miedos y de verte tirarlos por la ventanilla del coche, de mis piernas temblorosas y de tus miradas lascivas.

Y ahora me quita tus caricias a hostias, la vida digo, que creo que siempre ha sabido todo y estaba esperando el momento idóneo para decirme lo que me estaba esperando; que todo era un sinsentido. Así que supongo que toca sobrevivir a todo esto, como siempre, y ya llegará alguien que me cure las heridas con besos y que se quede a ver cómo cicatrizan.